Todavía no conocemos todos los móviles que van a dominar la gama alta durante los próximos meses. Nos faltan diseños, cámaras, baterías, precios y alguna presentación con tres horas de diapositivas. Pero sí conocemos algo bastante más importante: sus procesadores.
MediaTek ha presentado el Dimensity 9600 Pro, Qualcomm ya tiene sus nuevos Snapdragon 8 Elite Gen 6 y Snapdragon 8 Elite Extreme Gen 6, y Apple acaba de estrenar el A20 Pro en los iPhone 18 Pro.
Y vistos juntos cuentan prácticamente la misma historia: la próxima generación de móviles no va solo de ser más potente. Va de gastar menos, mantener mejor el rendimiento y ejecutar mucha más inteligencia artificial directamente en el dispositivo.
Los próximos Android top ya tienen cerebro
Qualcomm y MediaTek volverán a repartirse buena parte de la gama alta Android. Los próximos Xiaomi, vivo, OPPO, OnePlus, Honor, Motorola y compañía irán adoptando estos chips durante los próximos meses, y lo curioso es que ambos fabricantes están siguiendo una dirección bastante parecida.
Más rendimiento, sí, pero sobre todo mejor eficiencia. El nuevo Dimensity 9600 Pro mejora frente a su predecesor, pero MediaTek presume especialmente de reducir el consumo en cargas pesadas. Qualcomm hace algo parecido: puede llevar su Snapdragon más bestia a frecuencias que hace unos años nos habrían parecido absurdas dentro de un teléfono, pero buena parte del discurso de la compañía gira ya alrededor de otra cosa: la IA agéntica funcionando dentro del propio dispositivo.
Eso me interesa bastante más que abrir Instagram unas décimas más rápido.
Los 2 nanómetros importan más por la batería que por el benchmark
Los grandes chips de esta generación dan el salto a los 2 nanómetros. Sobre el papel significa meter más transistores en menos espacio; en la práctica, lo importante es poder aumentar el rendimiento sin disparar de la misma manera el consumo.
Y ahí está probablemente una de las claves de los móviles que vienen. Los smartphones actuales ya tienen potencia de sobra para casi todo. El problema está en mantenerla sin calentarse demasiado y sin destrozar la batería.
Por eso cada vez importa más el rendimiento por vatio que la cifra máxima de un benchmark. Un teléfono que sea un 10 % más rápido, pero dure más, se caliente menos y mantenga durante más tiempo su rendimiento, probablemente sea bastante mejor producto que uno que gane una gráfica durante treinta segundos.
La IA se está comiendo el procesador
La segunda gran obsesión es todavía más evidente: la inteligencia artificial local. Qualcomm está diseñando sus nuevos Snapdragon pensando en agentes capaces de interpretar lo que ocurre en el teléfono y realizar acciones. MediaTek habla también de modelos generativos y agénticos funcionando directamente en el dispositivo. Y Apple ha reforzado mucho el Neural Engine del A20 Pro, además de seguir metiendo aceleradores de IA en distintas partes del chip.
Todos están haciendo lo mismo: dedicar cada vez más espacio, ancho de banda y potencia a tareas que hace poco dependían casi por completo de servidores externos.
Eso puede traducirse en fotografía computacional más avanzada, traducción, asistentes que entiendan mejor el contexto, modelos generativos funcionando sin conexión y, si todo esto acaba funcionando como prometen, agentes capaces de utilizar nuestro teléfono por nosotros. Ese es el salto importante.
Apple juega la misma partida con el A20 Pro
Apple controla el procesador, el sistema operativo y el propio teléfono, así que parte con una ventaja bastante clara para integrar todo esto. El A20 Pro mejora CPU y GPU, pero Apple ha reforzado especialmente lo relacionado con IA y rendimiento sostenido.
Y hay otro detalle importante: la refrigeración. Hemos llegado a un punto en el que fabricar un chip potentísimo ya no es suficiente. Hay que conseguir que mantenga esa potencia sin que el móvil se convierta en un pequeño radiador de bolsillo. Otra vez aparece la misma idea: eficiencia antes que espectáculo.
¿Y el M6 qué pinta aquí?
El M6 es un chip para ordenador, no para smartphone, pero merece una pequeña mención porque demuestra que esta filosofía no se limita a los teléfonos. Apple está llevando la misma idea al Mac: más eficiencia, más aceleradores de IA y más capacidad para ejecutar modelos localmente.
Es decir, no estamos viendo simplemente una evolución de los procesadores móviles. Estamos viendo hacia dónde se mueve prácticamente todo el hardware de consumo.
Ya podemos intuir cómo serán los próximos móviles top
Todavía no sabemos cuál tendrá la mejor cámara ni quién hará el teléfono más bonito, pero sus procesadores ya nos están adelantando bastante.
La próxima generación será más eficiente, tendrá mejor rendimiento sostenido, dedicará cada vez más recursos a la inteligencia artificial y dependerá menos de la nube para determinadas tareas. La potencia seguirá aumentando, evidentemente, pero ya no parece ser el único objetivo.
Los próximos móviles que vas a querer comprarte no intentarán ser simplemente más rápidos. Intentarán ser más eficientes, más autónomos y bastante más inteligentes.
Y sus nuevos procesadores ya nos están enseñando exactamente hacia dónde vamos.